Giovanni Battista Sartori, historia de una herencia
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Giovanni Battista Sartori, historia de una herencia

Nacido en 1775 en Crespano de Francesco y Angela Zardo (madre de Antonio Canova, que quedó huérfano de padre Pietro en 1761 y se casó en segundas nupcias), Giovanni Battista Sartori Canova debe su formidable cultura a los estudios y la educación que recibió en el Seminario Episcopal de Padua. Se convirtió en un hábil …

Di Staff Museo Canova Actualizado el 4 min de lectura

Nacido en 1775 en Crespano de Francesco y Angela Zardo (madre de Antonio Canova, que quedó huérfano de padre Pietro en 1761 y se casó en segundas nupcias), Giovanni Battista Sartori Canova debe su formidable cultura a los estudios y la educación que recibió en el Seminario Episcopal de Padua. Se convirtió en un hábil traductor del arameo, un fino conocedor del griego antiguo y del latín, un gran apasionado del arte de la oratoria; todas cualidades que no pasaron desapercibidas para Canova, quien decidió llevarlo a Roma en mayo de 1800, dando vida a una colaboración fundamental para ambos.

Giovanni Battista Sartori

El mismo Sartori siguió a su hermano en sus numerosos viajes a París, a Viena y a Londres; solo por citar los ejemplos más prestigiosos: Canova tenía a Sartori a su lado cuando viajó a Londres en 1815 para ver los mármoles de Lord Elgin; así como también en París en 1815 para la recuperación del botín de guerra napoleónico, formado por cientos de obras maestras del arte italiano robadas, en primer lugar, de los Museos Vaticanos.

Precisamente en esta ocasión emergió, histórica y manifiestamente, la colaboración y la integración mutua entre los dos hermanos. A pesar de la gran amistad entre ambos y la importancia de la presencia de Sartori, ya abiertamente reconocida durante la vida artística y cultural de Canova, no faltaron quienes intentaron oscurecer, si no incluso difamar, la imagen del hábil secretario.

La muerte de Canova y su testamento

En particular por la cuestión que concierne a el testamento de Canova y sus ejecutores testamentarios; la modificación sustancial fue la cesión total al hermanastro de los bienes: “dada la grandiosa obra del Templo que se había iniciado recientemente, y dada la necesidad de concentrar en un solo individuo la dirección de la empresa, este individuo debía ser el abad, nombrado por ello heredero universal; pero debía emplear el patrimonio mencionado en la construcción del Templo, una vez terminado el cual debía tener el deber, (…) de ejecutar las disposiciones del testamento de Roma que permanecieran intactas. (…) El testador dejaba al abad en el derecho y la libertad de hacer a las disposiciones mencionadas ‘esas alteraciones excepcionales – así el texto – que por motivos surgidos posteriormente resultara que debían tener lugar según las intenciones” (Malamani, cit.).

Después de la muerte de Antonio Canova, el abad Sartori decidió dejar Roma, a pesar de que se le ofrecieron puestos honorarios de prestigio y prefirió establecerse en su patria, pero esto no le impidió obtener importantes títulos honorarios, entre los cuales se recuerda especialmente su nombramiento como Obispo de Mindo conferido en 1826 por León XII.

Antonio Canova, Giovan Battista Sartori

El regreso a Possagno

La decisión de regresar a su patria fue la verdadera fortuna para los lugares de origen y formación de Canova. Se debe al empeño del abad la conclusión de los trabajos del Templo de Possagno y la recolección de los mejores yesos de las obras canovianas, almacenados en el estudio romano, transportándolos a Possagno y construyendo allí un museo; donándolo luego al Municipio de Possagno junto con la Casa natal, con la declarada solicitud de mantener y conservar el patrimonio canoviano.

A él se debe también la construcción del camino y de la plaza del Templo. Además, contribuyó para que los Padres Cavanis abrieran aquí el Colegio Canova (1 de noviembre de 1857). También Crespano se benefició, tanto con legados de propiedades terrenales como con obras de utilidad pública. No faltaron de recibir importantes donaciones los mismos Seminarios de Treviso y de Padua. El Municipio de Asolo recibió en donación la estatua de Paris. También el Museo de Bassano del Grappa recibió en donación de Sartori algunas obras de arte de relevante valor, pertenecientes a las colecciones personales de Canova.

Finalmente, Sartori ordenó ser sepultado “en el área que encierra las cenizas de su hermano, que fue y siempre será el sagrado y tierno objeto de su corazón en esta tierra”. En dicha tumba monumental quería que se añadieran estas sagradas palabras: “Quamodo in vira sua dilexerunt se; ita et in morte non sunt separati”.

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