El diseño anónimo en exhibición en la Fundación Cirulli
Entre las 19 secciones expositivas que componen la muestra en curso en Fundación Cirulli “El archivo animado. Trabajo en curso”– hoy temporalmente cerrada debido al confinamiento- es sin duda Diseño anónimo. Papeles de seda para pastelería la que ha suscitado mayor curiosidad y ha generado más interés entre nuestros visitantes.

Esta sección reúne una selección de papeles de seda para pastelería de los años treinta. Sin duda es inusual ver este tipo de material expuesto dentro de un espacio museal con la misma dignidad que una obra de arte. El elemento disruptivo predomina; incluso el impacto visual no es indiferente, fruto de un cuidadoso trabajo de montaje: los papeles de pastelería están montados sobre rejillas negras dispuestas de manera solo aparentemente aleatoria, de modo que el visitante tiene la impresión de caminar dentro de un inusual bosque de colores. De aquí la curiosidad y el asombro del visitante: material bellísimo, sin duda, pero: ¿por qué en un museo?
En este sentido, es importante contextualizar el material para delinear elementos históricos y culturales que han determinado su nacimiento. En 1915, en pleno Futurismo, un grupo de artistas liderados por Filippo Tommaso Marinetti firma el célebre manifiesto Reconstrucción futurista del universo, en el cual presentan un proyecto de transformación de la sociedad que prevé también un cambio radical en el papel del artista. ”El arte del futuro será poderosamente publicitario”, escribía Fortunato Depero en el manifiesto ‘El futurismo y el arte publicitario‘ publicado en 1931 en el Número Único Futurista Campari.

Papel de seda Pastelería Bottiglieria “Biffi”, Milán 
Papel de seda Pastelería “Giuseppe Crespi”, Busto Arsizio (VA)
El artista futurista está listo para meter las manos en la masa, trabajar en la industria publicitaria, fotografiar edificios y aviones, diseñar tapicerías y portadas de libros y revistas. Como consecuencia, toda una generación de artistas comienza a participar activamente en la vida económica del país, distanciándose delarte por el arte de matriz decadentista a favor delarte total. La herencia cultural de esta operación es precisamente lo que hoy llamamos Made in Italy, un conjunto de maestrías no solo artísticas, sino también artesanales e industriales, que hunden sus raíces en esta fase histórica, de la cual deriva el patrimonio de la cultura material.
Diulgheroff, como sus contemporáneos, trabajaba para sobrevivir entre los talleres de vanguardia y en los comerciales (de la industria, de la publicidad) favoreciendo esas felices interacciones que han determinado la experiencia de la modernidad en la sociedad italiana industrializada.

La muestra de la Fundación Cirulli “El archivo animado. Trabajos en curso”, realizada con la asesoría de Jeffrey T. Schnapp (Metalab @ Harvard), con sus 19 secciones expositivas cuenta este aspecto bifronte del arte italiano del siglo XX gracias a la exposición de materiales inusuales. La exposición se convierte en un verdadero laboratorio de historia y cultura del siglo de la modernidad por excelencia, el Novecento, aquel en el que nace y se desarrolla la creatividad italiana como hoy la conocemos, a través de un caleidoscopio expositivo que abarca desde las artes figurativas hasta el diseño industrial, de la publicidad al cine, de la fotografía a la televisión, de los tejidos a las revistas y, por supuesto, los deliciosos papeles de pastelería.