La Muta, cuyo título oficial es Retrato de Gentildonna (La Muta), es una obra de Raffaello Sanzio realizada entre 1505 y 1509, al final del periodo florentino del artista.
Al intentar reconstruir su historia, la obra ya se menciona en el inventario – realizado entre 1702 y 1710 – de los bienes de Ferdinando de’ Medici, gran príncipe de Toscana.
Posteriormente trasladada a los Uffizi, solo desde 1927 se convierte en parte de la colección permanente de la Galería Nacional de las Marcas en Urbino.
La Muta, en el mes de julio, fue expuesta en la National Gallery de Londres con motivo de la exposición “Raphael“.

¿Quién era la Muta?
El cuadro ha sido objeto de estudios durante mucho tiempo, comenzando por el sujeto representado en el que se ha reconocido la figura de Giovanna da Feltre, hija de Federico da Montefeltro y madre de Francesco Maria I della Rovere, luego duque de Urbino desde 1508 hasta 1538.
No obstante, varios dudas de naturaleza histórica contrastan con esta hipótesis.
Primero que todo, en la época del cuadro, Giovanna ya habría tenido cuarenta años y seis embarazos a sus espaldas, mientras que la mujer retratada por Raffaello parece decididamente más joven y menos marcada por los acontecimientos.
En segundo lugar, una figura con tal poder político y decisional – Giovanna gobernó durante seis años el ducado de Urbino tras la muerte de su marido – habría sido reconocida fácilmente también después, como lamentablemente no ha sucedido.

La obra
La Muta está representada de tres cuartos sobre un fondo oscuro, girada hacia la izquierda.
La mirada, seria y absorta, ha sido durante mucho tiempo considerada como indescifrable y opaca y sus labios cerrados – sellados – le han valido el título de La Muta.
La intensidad del rostro, junto con la austeridad de la figura y el detalle del índice de la mano izquierda que señala algo desconocido para el espectador, han contribuido a aumentar el innegable encanto de la obra.
La Muta viste la gamurra, típica vestimenta del siglo XVI, realizada en un tejido precioso símbolo del alto rango social, como también indican las joyas que lleva al cuello y en las manos.
Se presume por lo tanto que Raffaello recibió el encargo de la obra de un representante de la burguesía, pero no se sabe si en Florencia o directamente en Urbino, tal vez de la misma familia della Rovere.
Es interesante la presencia del color verde que alude – según la tradición – al luto y a la viudez. Por tal razón, muchos consideran, con razonable certeza, que la mujer es efectivamente una viuda.
Leonardo, fuente de inspiración
Raffaello, para la realización de la Muta y en particular para los estudios sobre la posición de tres cuartos, se inspiró sin duda en la Ginevra de’ Benci y en la Monna Lisa de Leonardo da Vinci.
El esfuerzo del artista ha sido confirmado por los exámenes realizados sobre la tela, que han sacado a la luz varios bocetos de preparación, que a su vez son prueba de cómo Raffaello volvió al dibujo, cambiando la altura de la mujer, la apertura de los hombros y también la posición de las manos.

Raffaello ya se había aventurado en la realización de figuras en la misma pose.
Se deben recordar La Gravida de Palazzo Pitti en la que retrató presumiblemente a Emilia Pia da Montefeltro y la Maddalena Strozzi Doni, en la que la protagonista es en cambio la hija de Lorenzo de Medici.
La Muta, más allá del incommensurable valor artístico, con el paso del tiempo se ha convertido en un símbolo para toda la ciudad de Urbino.
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